lunes, 20 de diciembre de 2021

Un hombre


Después de mucho tiempo nos encontramos. Del humo de un café fluyen historias de dos profesores que, como sus asignaturas, encajaron en una relación que auguraba eternidad. Moldearon el amor y aprendieron a  alejar la tristeza tras descubrir la alquimia para hacer feliz a su famila. Admiro su testimonio sincero. Ninguno de los dos pudo calcular el curso que tomarían sus vidas.  Ella voló  como una hoja llevada por el viento hasta que su espíritu partió hacia un rumbo definitivo. Sus asignaturas les habían demostrado que siempre hay un camino que llega a buen resguardo. Solo, a la puerta de la casa, y frente a familiares que se brindaban para ayudarlo con la niña, él tomó una decisión:

— A mi hija la atenderé y la educaré como he hecho hasta ahora.

 Observa las volteretas del humo y reflexiona: 

—Mi tiempo de padre-madre fue largo, pero  disfruté a mi hija, la ayudé a crecer y repondí sus preguntas. Aunque a solas derramé  muchas lágrimas, la niña nunca me vio llorar. 

—Vestirla para la escuela era un dilema por el modelo de la saya. No sabía donde abotonar la tapa delantera. La subía sobre la mesa y ella misma  explicaba cómo  hacerlo. Una vez me pidió que le hiciera trenzas. Tuve que ir con la vecina para que me enseñara  a tejerlas. Al otro día, hechas por su padre, llevó trenzas como las otras alumnas de pelo largo. Mi amor le inculcó valores y enseñanzas. Hoy ella es  prestigiosa profesional y yo no he decrecido como hombre.

 Admiro su historia que no le impidió cumplir con su trabajo en un aula. Lo observo y vienen a mí otras vidas de otros hombres, los que aparecen en periódicos. Esos que en lugar de crear, destruyen.  Estoy convencida: no todos son iguales.

Amalia Cordero

Cuba


lunes, 18 de enero de 2021

El mantel

 


… me acompaña desde hace décadas. Ha vestido la mesa en ocasiones especiales.  Hoy decido cambiar su rutina.  La he recordado al extenderlo. Bajo mis manos, se  mueven las suyas  como arañitas.  Miles de veces, han entrelazado los hilos para cerrar nudos. Dentro de cada uno fue colocando encuentros, abrazos, alegrías, nostalgias,  las ‘’memorias de mis raíces’’ mientras en su mente corría el dibujo a lograr. Ahora hila la humedad de mis ojos y eterniza su imagen al tejer  los latidos de este corazón. 


lunes, 14 de diciembre de 2020

Un día de luz

 


...ha venido de noche mi madre, después de catorce años, a darme un beso. Ha venido esta noche, bien entrada la madrugada, envuelta en el silencio de la oscuridad. Solo la veo a ella. Una luz desconocida enmarca  la imagen. Observé su rostro. Lo bordearon, recuerdos de la vida en el tiempo que estuvimos juntas: momentos que ‘’me corren por las venas y no los puedo abrazar…’’ Ha hecho un alto en su viaje ancestral y sabia me puso en el surco desde donde pueda entregarle parte de lo que recibí de su mano. Auguré expresión de súplica. Parca como era, dijo: 

—No le cuentes a nadie el secreto de la familia.

—Juré archivarlo.

 Una cabellera, de luz azul, la elevó. Me quedé esperando… No hay opciones. Invocaré a mis espíritus. Me dirán que es lo que tengo guardado y no se…

martes, 8 de diciembre de 2020

hacedoras de caminos y letras




…hacedoras de caminos y letras

Mientras  tomo una taza de café me siento sobre las piernas de una de mis abuelas que coloca su mano sobre mi muslo y oprime la piel como si yo fuera un bebé, que se le corre. Las manos de mis abuelas han recorrido dos siglos:  saben de batirse con hijos pequeños, alejadas de toda ayuda familiar. Saben de lavar a mano, de cocinar con cualquier combustible, de hacer carreras universitarias junto a responsabilidades laborales y de ser reconocidas por su entrega a las tareas educativas y culturales. Esas manos  lograron el equilibrio, me sostuvieron en los primeros pasos y aún guían. De ellas he recibido obsequios de alto valor sentimental.  En mi casa serán el sello que las identifique. Marcan pautas. Las manchas y pliegues son cicatrices de vida y experiencias que no ocultan. Les gusta devanar los álbumes de fotos y anotar recuerdos. La imagen guardada será leyenda  señaladora de caminos. A las manos de las abuelas, si se lo proponen, les brotan alas.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Oficio de esperar


Aún la noche no se  va a dormir

para ellos no ha sido larga

los deseos apuran el tiempo

su oficio es esperar 

“con tanto silencio a cuestas.”

Alguien debe sorprenderlos

El rayo  pestañea en el horizonte

se empinará una vez más

La muchacha juega a cazar sueños

 vestida de pensamientos 

 hombres en cuclillas  aguardan por alguien

 igual de silencioso.

Ella apostada  espera el próximo segundo  

como el faro

obturará  una vez más.


es la rutina, no tiene prisa

sabe que el momento llegará

mientras, planea un desconocido 

y trae la alegría de la captura codiciada,

 la aspiracion de la ola fugitiva

 que con su espuma le roza los pies

cuando llega el Sol: 

él también será capturado.





Quiero

 


Ir por otra ciudad

despojada de compañías

de quien pregunta

de quien dispone

de quien manda.

 Sentir, dentro de  un sonido lejano

una multitud que me rodea.

Llevar al vuelo de mis pensamientos

la imagen del Castillo,

la luz del faro

 paredes,  puertas

 el olor de  algas abandonadas 

que me anuncien desnuda de la sombra

que me cuelga

para recibir brisas azules,  espumas

y cantos de orilla que vienen y van.