...ha venido de noche mi madre, después de catorce años, a darme un beso. Ha venido esta noche, bien entrada la madrugada, envuelta en el silencio de la oscuridad. Solo la veo a ella. Una luz desconocida enmarca la imagen. Observé su rostro. Lo bordearon, recuerdos de la vida en el tiempo que estuvimos juntas: momentos que ‘’me corren por las venas y no los puedo abrazar…’’ Ha hecho un alto en su viaje ancestral y sabia me puso en el surco desde donde pueda entregarle parte de lo que recibí de su mano. Auguré expresión de súplica. Parca como era, dijo:
—No le cuentes a nadie el secreto de la familia.
—Juré archivarlo.
Una cabellera, de luz azul, la elevó. Me quedé esperando… No hay opciones. Invocaré a mis espíritus. Me dirán que es lo que tengo guardado y no se…

