lunes, 14 de diciembre de 2020

Un día de luz

 


...ha venido de noche mi madre, después de catorce años, a darme un beso. Ha venido esta noche, bien entrada la madrugada, envuelta en el silencio de la oscuridad. Solo la veo a ella. Una luz desconocida enmarca  la imagen. Observé su rostro. Lo bordearon, recuerdos de la vida en el tiempo que estuvimos juntas: momentos que ‘’me corren por las venas y no los puedo abrazar…’’ Ha hecho un alto en su viaje ancestral y sabia me puso en el surco desde donde pueda entregarle parte de lo que recibí de su mano. Auguré expresión de súplica. Parca como era, dijo: 

—No le cuentes a nadie el secreto de la familia.

—Juré archivarlo.

 Una cabellera, de luz azul, la elevó. Me quedé esperando… No hay opciones. Invocaré a mis espíritus. Me dirán que es lo que tengo guardado y no se…

martes, 8 de diciembre de 2020

hacedoras de caminos y letras




…hacedoras de caminos y letras

Mientras  tomo una taza de café me siento sobre las piernas de una de mis abuelas que coloca su mano sobre mi muslo y oprime la piel como si yo fuera un bebé, que se le corre. Las manos de mis abuelas han recorrido dos siglos:  saben de batirse con hijos pequeños, alejadas de toda ayuda familiar. Saben de lavar a mano, de cocinar con cualquier combustible, de hacer carreras universitarias junto a responsabilidades laborales y de ser reconocidas por su entrega a las tareas educativas y culturales. Esas manos  lograron el equilibrio, me sostuvieron en los primeros pasos y aún guían. De ellas he recibido obsequios de alto valor sentimental.  En mi casa serán el sello que las identifique. Marcan pautas. Las manchas y pliegues son cicatrices de vida y experiencias que no ocultan. Les gusta devanar los álbumes de fotos y anotar recuerdos. La imagen guardada será leyenda  señaladora de caminos. A las manos de las abuelas, si se lo proponen, les brotan alas.