...ha venido de noche mi madre, después de catorce años, a darme un beso. Ha venido esta noche, bien entrada la madrugada, envuelta en el silencio de la oscuridad. Solo la veo a ella. Una luz desconocida enmarca la imagen. Observé su rostro. Lo bordearon, recuerdos de la vida en el tiempo que estuvimos juntas: momentos que ‘’me corren por las venas y no los puedo abrazar…’’ Ha hecho un alto en su viaje ancestral y sabia me puso en el surco desde donde pueda entregarle parte de lo que recibí de su mano. Auguré expresión de súplica. Parca como era, dijo:
—No le cuentes a nadie el secreto de la familia.
—Juré archivarlo.
Una cabellera, de luz azul, la elevó. Me quedé esperando… No hay opciones. Invocaré a mis espíritus. Me dirán que es lo que tengo guardado y no se…

Otro día de luz recordarás el secreto. Muy lindo.!!!
ResponderEliminarLos secretos de las madres a sus hijos, penden de los hilos de comunión que han tenido
EliminarA través de esos hilos nos comunicamos. Ellos no llegan y nosotros les llegamos.
ResponderEliminarUn encuentro muy hermoso. Siempre estaremos conectados con nuestros seres queridos aunque ya no estén aquí
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