… me acompaña desde hace décadas. Ha vestido la mesa en ocasiones especiales. Hoy decido cambiar su rutina. La he recordado al extenderlo. Bajo mis manos, se mueven las suyas como arañitas. Miles de veces, han entrelazado los hilos para cerrar nudos. Dentro de cada uno fue colocando encuentros, abrazos, alegrías, nostalgias, las ‘’memorias de mis raíces’’ mientras en su mente corría el dibujo a lograr. Ahora hila la humedad de mis ojos y eterniza su imagen al tejer los latidos de este corazón.

Cuanta vida entrelazada en el mantel, hermoso!!!
ResponderEliminar¡Qué bello!Los objetos atesoran vivencias y recuerdos.
ResponderEliminarUn relato lleno de sugerencias.
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