…hacedoras de caminos y letras
Mientras tomo una taza de café me siento sobre las piernas de una de mis abuelas que coloca su mano sobre mi muslo y oprime la piel como si yo fuera un bebé, que se le corre. Las manos de mis abuelas han recorrido dos siglos: saben de batirse con hijos pequeños, alejadas de toda ayuda familiar. Saben de lavar a mano, de cocinar con cualquier combustible, de hacer carreras universitarias junto a responsabilidades laborales y de ser reconocidas por su entrega a las tareas educativas y culturales. Esas manos lograron el equilibrio, me sostuvieron en los primeros pasos y aún guían. De ellas he recibido obsequios de alto valor sentimental. En mi casa serán el sello que las identifique. Marcan pautas. Las manchas y pliegues son cicatrices de vida y experiencias que no ocultan. Les gusta devanar los álbumes de fotos y anotar recuerdos. La imagen guardada será leyenda señaladora de caminos. A las manos de las abuelas, si se lo proponen, les brotan alas.

Bello, Gracias, inspira recuerdos y nostalgia!
ResponderEliminarQue lindo mi Mami querida de mi alma. Me encanta.
ResponderEliminarTe brotan alas querida Amalia, siempre! Abrazote,
ResponderEliminarJetzy. -desde la mitad del mundo, Quito, Ecuador-
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ResponderEliminarLas manos de esos ángeles que Dios nombró abuelas. Hermoso!!!
ResponderEliminarMuy bonitos pensamientos llenos de poesía. Felicidades
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